Aquella noche, estaba en mi cama, descansando, como cada noche hacia. Invierno, las temperaturas habían bajado, a través de la ventana podía ver la nieve blanca caer, que contrastaba con la oscura noche que se veía en el horizonte. Me tape con varias mantas, y me gire para apagar la lamparita que está en la mesita de noche. Cerré los ojos lentamente, y fui cayendo en el profundo sueño poco a poco.
Entonces desperté, estaba en mi habitación, pero todo era más frio de lo normal, tanto, que salía humo de mi boca. Me levante lentamente, con varias mantas encima mía, y camine, paso a paso, mirando con cuidado en la oscuridad, con únicamente la penumbra que venía de la ventana, la ventana… ya no nevaba…
Y anduve hasta donde estaba la luz, palpe hasta dar con el interruptor, y sentí un liquido en mis dedos, pensando que sería humedad, pulse el botoncito.
La luz se encendió, mire mi mano, el liquido resulto ser rojo, toda esa parte de la pared lo estaba, sentía mas frio… y más miedo…
Me gire, y mire al techo, no estaba la lámpara, si no una sola bombilla con tela de arañas.
Tenía que descubrir de donde venia ese liquido rojo, así que camine hacia la ventana para ver si venía de allí. Pero no fue así, la ventana estaba cerrada con grandes puntillas, y las cortinas habían desaparecido. Mire la cama, estaba intacta, como si fuese lo único que no hubiese cambiado en todo mi dormitorio. Seguí mirando pared por pared, mis muebles ya no estaban, en su lugar, había rastros de polvo y humedad con su figura gravada como si fueran recuerdos de un tiempo ya lejano, como si fuesen la única muestra de que alguna vez estuvieron allí…
Me veía atrapada entre esas cuatro paredes, así que marche a la puerta, maldita fuera esa la decisión, pues cuando la vi, descubrí de donde provenía el líquido rojo, era… sangre…
Allí, estaba yo misma, colgada, tenía varios cortes en el estomago, tenía la cara desfigurada prácticamente, la ropa… no había ropa…
Fui a tocarme, a ver si, por casualidad, aun tenía pulso, pero no fue así, estaba fría, y tan frígida que su tacto me puso los bellos de puntas. Y la mire con pena, me mire a mi misma en esa muerte tan horrible…
Solo tenía un ojo, el otro se lo tapaba el pelo, el poco pelo que tenia, y su boca, ya no tenía labios, tan solo unos cuantos dientes… Y una de las orejas le colgaba, como si de un hilo fuese el que aun estuviese ahí.
Horrorizada, intente mover el cuerpo, para poder pasar por la puerta, pero este reacciono antes que yo.
Grito con fuerza, con dolor e ira, y me cogió de la mano, entonces, abrí los ojos, estaba en mi cama, aun nevaba, hacia frio, pero mis mantas estaban tiradas, sentía que sudaba. Como atontada, me quede mirando el techo durante minutos, hasta que supe volver a coger el sueño…
Ya era la quinta vez que soñaba con lo mismo… Nunca cruzo la puerta, nunca se porque sueño con eso…